Amena, interesante e inquietante charla basada en la obra "El frente popular de izquierdas (enero/julio 1936)".
En la tarde del viernes 17 de abril, el autor del libro "El frente popular de izquierdas (enero/julio 1936)" (Carmelo Romero) junto a la prologuista del mismo (Carmen Frías), han hecho una nueva demostración del magisterio más puro enlazando ante un público heterogéneo un brillante diálogo plagado de rigor histórico, consideraciones y consecuencias de hechos, observación diaria no exenta de crítica y cierta visión actualizada de la historia y la realidad cercana bajo el axioma de que "la historia no se repite exactamente, si bien , en ocasiones rima; y con rima consonante, que no asonante".
La historia profesional de Carmen y Carmelo dura ya cuatro décadas. De colaboración y admiración intelectual mutua. Ambos son referentes de la docencia de la Historia y, entre el público, pululan alumnos suyos (que, parece ser, no me guardan especial rencor, bromea el autor).
Carmelo Romero, jubilado hace unos pocos años, es un ejemplo claro de que el magisterio imprime carácter y que las personas envenenadas por esa inquebrantable vocación no se jubilan nunca. Quizás sí a efectos administrativos, pero la nueva condición no les impide seguir desarrollando sus quehaceres por otros medios, bien sea conferenciando repetidamente o plasmando nuevas investigaciones en escritos de solvencia.
Este es el caso de "El frente popular de izquierdas (enero/julio 1936)", la nueva obra de Romero desde que alcanzó ese llamado jubileo. Sucede, en su prolífica actividad literaria, a "Caciques y caciquismo", "Las elecciones que acabaron con la monarquía" o, en un ámbito distinto, "El fin de un mundo".
Reconoce el profesor, siempre al hilo de las puntualizaciones que Carmen le espeta, que la razón de esa actividad literaria tiene un interés claro en hacer llegar al gran público hechos documentados que le permitan, por ejemplo, rebatir argumentalmente tanta frase cuñada y tanto comentario de barra de bar que atenta contra la solvencia intelectual tanto de las gentes cono la de los medios de comunicación que las repiten gregariamente.
Y no hablamos ya del "Con Franco se vivía mejor", derivado del "Esto, con Franco, no pasaba" tan cercano en el tiempo y, a la vez, tan desconocido por quienes rumian tales pensamientos inducidos. Hablamos de cuestiones algo más remotas en el tiempo tales como "las elecciones de 1931 las ganaron los monárquicos" o "las elecciones del frente popular fueron fraude y violencia". Con respecto a las del 31, las evidencias son claras.Y las imágenes, aún más: El décimotercer CEO Borbón escapando de Madrid en un deportivo (sólo, la familia aún permanecería en Madrid un breve tiempo) en dirección a Cartagena donde embarca en un navío que lo dejase en Francia. Y con un séquito de plañideros contribuyendo al bulo mantenido en el tiempo (irse para no provocar una guerra).
Pero es la manipulación del relato el baluarte de las interpretaciones falsarias de la historia sobre las que cabalgan bien historiadores delo apócrifo y valedores del revisionismo, cuyos nombres conocen los presentes. Y lanza Carmelo la primera reflexión: En España todas las elecciones desde 1834 las ha ganado quien las convoca; excepto la última. Cierto es que hay un caso "especial" que denota hasta que punto la teoría es correcta: Corre el año 1939 y Mª Cristina encomienda a su prócer Evaristo Pérez de Castro la convocatoria de unas elecciones. Los resultados no son los esperados y la regente ordena repetir comicios encargando al mismo Evaristo su realización. Y esta vez sí son de su gusto.
Volviendo a las elecciones de 1936, hacen los ponentes diversas consideraciones acerca del pacto entre las izquierdas, citando para la consecución del mismo cuestiones tales como el temor al fascismo creciente (el contexto internacional también afecta), el enorme número de presos políticos (30.000 tras la revolución de octubre) y la exigencia de una amnistía para todos ellos y la vigencia de una ley electoral que castigaba la fragmentación.
Anotan que la heterogeneidad de los que pactaron era enorme. Desde republicanos burgueses y revolucionarios obreros, incluido el PSOE en el momento en el que la O de obrero pesaba extraordinariamente. Y atribuye el éxito de tal operación a dos formas de actuar: En primer lugar, dejar de dar cuartos a los pregoneros que, en un contexto actual, sería equiparable a dejar de salir en los medios constantemente. En segundo lugar, aparcar a los promeros cabezas de las formaciones y permitir a personas sin esa relevancia inicial, trabajar los aspectos técnicos.
Señalan también aspectos del programa: Frente a unas derechas cuyo programa era "Lo primero España y, sobre España, Dios", el programa del Frente Popular era un ejercicio de honradez, transparencia y respeto en nueve puntos. Cuando no se aceptaba algo (nacionalización de la banca, por ejemplo) se indicaban las medias a tomar o la reforma agraria, otro ejemplo) en los parámetros expuestos...)
El caso es que el FP gana las elecciones por más de 100.000 votos y 20 diputados que superan la mayoría absoluta. Incluso Portela Valladares (presidente de Gobierno con Alcalá zamora) reconoció la victoria del Frente Popular (se refirió a ella como "triunfo inobjetable") a pesar de las presiones golpistas de grupos derechistas que, encabezados por Gil-Robles y Franco, pretendían la declaración del estado de guerra para evitar así el traspaso de poderes.
Las razones, ante el revisionismo actual de los resultados comienzan cuando el cuñadísimo pro-nazi, Serrano Suñer, ordena un dictamen acerca de la legitimidad de los poderes actuantes en 1936, con la intención evidente de presentarse ante el mundo y justificar el golpe de estado, basándose en la
falta de legitimidad del gobierno. Y, desde entonces, y con argumentos similares, el llamamiento a "el que pueda hacer algo, que lo haga" de triste actualidad.
Tras el debate y la firma de libros, las XVIII jornadas republicanas de Huesca quedan clausuradas.
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